Blancos fermentados en barrica
De unos años a esta parte, las bodegas han apostado por los vinos fermentados en barrica. Vinos con más cuerpo y estructura, más complejos, largos y persistentes. En los vinos fermentados en barrica, el mosto que se extrae de la uva, fermenta en toneles de madera de roble, potenciando sus sabores.
Son elaboraciones que sorprenden y que no defraudan por los sabores suaves, afrutados y elegantes que desprenden.
Está claro, que el mundo del vino, cada vez busca nuevas elaboraciones que sorprendan al público, y los blancos fermentados en barrica son una moda que ha venido para quedarse. Hace años, parecía que los blancos eran solo para verano. Vinos que se servían muy fríos para paliar las altas temperaturas, vinos que entraban muy bien y fáciles de beber. Pero el consumidor exige cada vez más, exige vinos elaborados, con cuerpo, aromáticos para disfrutar no sólo en verano, sino el resto del año y en compañía de un buen maridaje, donde este tipo de vinos, nos abren un mundo de posibilidades.
David Moreno Fermentado en barrica
Un vino único, aromático y floral, y cuyos matices de madera están en perfecta armonía con la frescura de las Viuras viejas del Valle.
De color amarillo pálido, brillante con destellos verdosos muy atractivo visualmente.
En nariz destaca su aroma a frutas de hueso, albaricoque y notas cítricas que expresan frescura. A copa parada se muestran los matices de la barrica que acompaña aportando complejidad aromática, notas de mantequilla y nueces de macadamia.
En boca se muestra fragante y afrutado, con un paso en boca untuoso y cremoso y un gran equilibrio y estructura.
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